El Philodendron misionero (Philodendron bipinnatifidum) es un gigante noble. Es una planta selvática muy resistente, pero al ser de crecimiento rápido, necesita espacio y "comida".
Aquí tienes sus cuidados esenciales:
Iluminación
- Luz indirecta brillante: Es lo ideal para interiores. Cerca de una ventana es perfecto.
- Semisombra: En exteriores, busca un lugar bajo la sombra de un árbol o un alero.
- Sol directo: Solo tolera el sol suave de la mañana o tarde. El sol del mediodía amarillea y quema sus hojas grandes.
Riego
- Frecuencia: Moderada. Riega cuando el sustrato esté seco en la superficie (aprox. 1 o 2 veces por semana en verano, cada 10-12 días en invierno).
- Evita el encharcamiento: Sus raíces necesitan oxígeno; si la tierra está siempre empapada, se pudrirán.
- Humedad: Le encanta que le pulverices las hojas con agua si el ambiente está seco por la calefacción o el aire acondicionado.
Sustrato y Abono
- Suelo rico: Necesita un sustrato con mucha materia orgánica (compost o humus de lombriz) y buen drenaje.
- Abono: Durante la primavera y el verano, agradécele con un fertilizante líquido para plantas verdes una vez al mes para que sus hojas crezcan enormes.
Espacio y Limpieza
- El tamaño importa: Crece mucho hacia los costados. Asegúrate de que no esté apretado contra una pared para que no se deforme.
- Hojas limpias: Al tener hojas tan anchas, acumulan polvo. Límpialas con un paño húmedo cada 15 días para que la planta pueda "respirar" bien.
- Raíces aéreas: Es normal que le salgan raíces fuera de la tierra; no las cortes, puedes guiarlas hacia el interior de la maceta.
Foto ilustrativa, las plantas son unicas por lo que su tamano, forma y color pueden variar.