La lavanda es una planta rústica de origen mediterráneo que requiere pleno sol y un excelente drenaje para prosperar. Su mayor enemigo no es el frío ni la falta de agua, sino el exceso de humedad en las raíces.
Iluminación y Ubicación
Luz directa: Necesita al menos 6 a 8 horas de sol directo al día. Sin suficiente luz, la planta se debilita, deja de florecer y puede secarse.
Circulación de aire: Requiere espacios abiertos con buena ventilación para evitar la aparición de hongos por humedad ambiental.
Riego
Frecuencia: Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco.
En maceta: Una o dos veces por semana en verano, y cada 15 días en invierno.
En suelo: Una vez establecida, es muy resistente a la sequía y solo necesita riego en periodos de calor extremo.
Frecuencia: Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco.
En maceta: Una o dos veces por semana en verano, y cada 15 días en invierno.
En suelo: Una vez establecida, es muy resistente a la sequía y solo necesita riego en periodos de calor extremo.
Técnica: Riega siempre a ras de suelo sin mojar las hojas ni las flores para prevenir enfermedades fúngicas.TRiego
Frecuencia: Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco.
En maceta: Una o dos veces por semana en verano, y cada 15 días en invierno.
En suelo: Una vez establecida, es muy resistente a la sequía y solo necesita riego en periodos de calor extremo.
Técnica: Riega siempre a ras de suelo sin mojar las hojas ni las flores para prevenir enfermedades fúngicas.
Sustrato y Maceta
Drenaje: Es vital. Si la tierra es arcillosa o pesada, mézclala con arena de río o grava.
Tipo de suelo: Prefiere suelos alcalinos (pH elevado) y pobres en nutrientes. No necesita fertilización constante; un exceso de abono puede reducir su fragancia.
Maceta: Se recomienda que sea de barro o terracota (mínimo 30 cm de profundidad) para facilitar la evaporación del agua.
Poda y Mantenimiento
Cuándo podar: Realiza una poda después de la floración (finales de verano u otoño) para mantener la forma compacta.
Cómo podar: Corta solo la parte verde, aproximadamente un tercio del crecimiento. Nunca cortes la parte leñosa (el tronco marrón y duro), ya que la lavanda no rebrota fácilmente de madera vieja.
Renovación: Aunque es perenne, las plantas suelen volverse muy leñosas y desprolijas después de 5 a 8 años, momento en el que suele ser mejor reemplazarlas.