Los caladiums (o alas de ángel) requieren luz indirecta brillante, alta humedad ambiental y temperaturas cálidas (
de día) para prosperar. Necesitan un sustrato rico y bien drenado, manteniendo la humedad constante sin encharcar. Son plantas de temporada, que entran en reposo en otoño, requiriendo menos agua en invierno.
Aquí tienes una guía detallada de sus cuidados:
- Luz: Necesitan luz brillante pero indirecta. Demasiado sol directo quema sus hojas. Pueden tolerar algo de sol directo temprano en la mañana o al final de la tarde, pero prefieren sombra parcial.
- Riego: Durante la temporada de crecimiento (primavera-verano), mantén el sustrato constantemente húmedo, pero no encharcado
. Si la planta cae, suele ser un signo de que necesita agua
. En otoño, reduce el riego para permitir que la planta entre en letargo
.
- Humedad: Adoran la alta humedad. Se recomienda colocarlas sobre un plato con piedras y agua (sin que la maceta toque el agua) o usar un humidificador.
- Temperatura: Son sensibles al frío; prefieren temperaturas estables por encima de
. Evita corrientes de aire frío y cambios bruscos de temperatura.
- Sustrato y abono: Utiliza un sustrato ligero y con excelente drenaje (mezcla de turba, perlita y humus de lombriz). Abona con un fertilizante líquido equilibrado cada dos semanas o usa uno de liberación lenta.
- Ciclo de vida y reposo: En otoño, es normal que las hojas se sequen y la planta entre en reposo. Reduce el riego casi por completo. Los bulbos pueden guardarse en un lugar seco y oscuro hasta la primavera siguiente.
- Toxicidad: Son tóxicos para animales domésticos y humanos si se ingieren, por lo que deben mantenerse fuera de su alcance.
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